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In memoriam

Un nuevo poema. Esta vez, intento imitar la estrofa sáfica. Para ello he intentado que los    acentos métricos estriben en la cuarta y la octava sílaba. No sé si lo he logrado de manera satisfactoria.  In memoriam Sobre una fuente de bostezos blancos, muertos los sueños del tiempo tardío, ha de morir esta sed infinita sin esperanza. Que el tiempo es nada, vanidad los días, perenne canto los cristales secos, besos amargos e incontables sombras; tierra profunda. Pero bien sé que la noche sombría no ha de llegar, no ha de venir de veras si en tu memoria vivo aún oculto con mi recuerdo.
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Alumneida: canto I

Luego de leer y estudiar la Odisea o la Ilíada, de Homero, uno ya no vuelve a ser el mismo. A algunos trastorna más, a otros, menos. En cuanto a mí, lo dejo a su juicio. Aquí presento uno los frutos de mis lecturas de la épica homérica combinadas con la recurrente evasión del estudio: La Alumneida, las aventuras del Alumno en las islas de Panepistimio. PD: los veros, he intentado, que sean de 16 sílabas para, de alguna manera, representar el hexámetro griego. Menos mal que no soy diseñador de portadas de libros.   Canto I [Invocación] Canto al caminar constante, a las innúmeras virtudes de aquel Alumno de muchas lecturas desmesuradas que cuales ríos de su mirada, ahora sabia y plena, fluyen transformadas en lirios cencidos y fastuosos que ningún mortal jamás ignorar podrá aunque quisiera. Cuéntame, oh musa, no retengas en ti la digna historia de este Alumno de venustas frentes y agraciados ojos, pues cierto es que en su eterna ruta rosas no siemp...

Microrrelatos odiseicos

Es sabido que la productividad hipertextual a la que la Odisea ha dado lugar en la literatura occidental es prolífera y diversa. Las reescrituras de la clásica travesía del ingenioso Ulises son un tema recurrente en la narrativa breve. En esta ocasión, les traigo algunos de los microrrelatos de tema odiseico que escribí luego de estudiar la Odisea en la facultad. (Que Augusto Monterroso se apiade de mí). Nausica             Nausica despertó casi inmediatamente. Meditó algunos segundos, giró su cabeza, miró hacia la ventana y observó cómo las cortinas bailaban suavemente al son del aire. Con voz clara, llamó a sus sirvientas y rápidamente les ordenó que impidieran que aquella ventisca se siguiera inmiscuyendo en la habitación. Luego, volvió a yacer en su lecho y durmió, pero esta vez no soñó con la hija de Dimas, sino con un varón desnudo que, desde la distancia, le rogaba piedad. Jamás pudo comprender el significado d...

Intento de sonetos I

De todas las estructuras poéticas metrificadas tradicionales, el soneto se lleva mi preferencia. Me gusta leerlos, pero también, a veces, escribirlos. Los resultados de esta esporádica empresa son, cuando menos, discutibles.  Aquí dejo algunos de mis más recientes sonetos:  Un verdadero soneto. De Federico García Lorca.  Soneto de la ola final ¡Oh,  pagad dos óbolos a Caronte! Dejadme en la costa con el soborno, él entenderá, no preciso adorno: mi viaje empieza por el Aqueronte. Me dirigirá hacia el vasto horizonte, rodeará del Hades el contorno, hacia la sal oscura sin retorno de la espuma erguida detrás del monte. Mi sombra, entonces, olerá la arena, probará el tímido fuego de un faro oculto en un manto de luz ajena. Permitiré, pues, que a mi cuerpo claro Tálasa, con una elegía amena, me engulla toda el alma sin reparo. Este soneto, compuesto a mediados del 2018, responde a las reiteradas lecturas que realicé para una mat...