Un nuevo poema. Esta vez, intento imitar la estrofa sáfica. Para ello he intentado que los acentos métricos estriben en la cuarta y la octava sílaba. No sé si lo he logrado de manera satisfactoria. In memoriam Sobre una fuente de bostezos blancos, muertos los sueños del tiempo tardío, ha de morir esta sed infinita sin esperanza. Que el tiempo es nada, vanidad los días, perenne canto los cristales secos, besos amargos e incontables sombras; tierra profunda. Pero bien sé que la noche sombría no ha de llegar, no ha de venir de veras si en tu memoria vivo aún oculto con mi recuerdo.
Luego de leer y estudiar la Odisea o la Ilíada, de Homero, uno ya no vuelve a ser el mismo. A algunos trastorna más, a otros, menos. En cuanto a mí, lo dejo a su juicio. Aquí presento uno los frutos de mis lecturas de la épica homérica combinadas con la recurrente evasión del estudio: La Alumneida, las aventuras del Alumno en las islas de Panepistimio. PD: los veros, he intentado, que sean de 16 sílabas para, de alguna manera, representar el hexámetro griego. Menos mal que no soy diseñador de portadas de libros. Canto I [Invocación] Canto al caminar constante, a las innúmeras virtudes de aquel Alumno de muchas lecturas desmesuradas que cuales ríos de su mirada, ahora sabia y plena, fluyen transformadas en lirios cencidos y fastuosos que ningún mortal jamás ignorar podrá aunque quisiera. Cuéntame, oh musa, no retengas en ti la digna historia de este Alumno de venustas frentes y agraciados ojos, pues cierto es que en su eterna ruta rosas no siemp...