Es sabido que la productividad hipertextual a la que la Odisea ha dado lugar en la literatura occidental es prolífera y diversa. Las reescrituras de la clásica travesía del ingenioso Ulises son un tema recurrente en la narrativa breve. En esta ocasión, les traigo algunos de los microrrelatos de tema odiseico que escribí luego de estudiar la Odisea en la facultad. (Que Augusto Monterroso se apiade de mí).
Nausica
Nausica
despertó casi inmediatamente. Meditó algunos segundos, giró su cabeza, miró
hacia la ventana y observó cómo las cortinas bailaban suavemente al son del
aire. Con voz clara, llamó a sus sirvientas y rápidamente les ordenó que impidieran
que aquella ventisca se siguiera inmiscuyendo en la habitación. Luego, volvió a
yacer en su lecho y durmió, pero esta vez no soñó con la hija de Dimas, sino
con un varón desnudo que, desde la distancia, le rogaba piedad. Jamás pudo comprender
el significado de aquel sueño.
Canto XIII
Ulises, al darse cuenta que fue incapaz
de reconocer su amada patria, comprendió que no era digno de pisar aquella
tierra. Atormentado por la angustia, se arrojó desde los acantilados y se
entregó a Poseidón, pues ya no merecía la pena permanecer en una Ítaca que le era
tan extraña como la más lejanas islas por
las que había vagado.
Polifemo
El cíclope
bebió hasta que su párpado cedió en letárgica voluntad a Hipnos y su cuerpo se
inmovilizó de sueño. Ulises, cegado por la ira, tomó su espada e hirió de
muerte al monstruo, sin percatarse que jamás podría correr la inmensa piedra que
clausuraba la oscura cueva y que ahora se convertía en su sepulcro. El error
del héroe jamás trascendió, de otro modo hubiese sido cuestionada su virtud de
ingenio. Homero, que era hábil en encubrir los yerros de los héroes, se encargó
de cegar al cíclope.
Homero, educador de la Grecia toda
Ser
profesor de toda una nación no es tarea fácil. Con la Ilíada, la Odisea y sus himnos, Homero había logrado
educar a los helenos en la religión griega y en las virtudes y los valores de
los grandes héroes. Cuando intentó escribir, sin embargo, sobre otras
cuestiones, como las matemáticas o la física, descubrió que eso no era lo suyo.
Después la historia se encargaría de decir que esos manuscritos se perdieron.

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